Amatista: la gema de febrero y su encanto violeta
La amatista es la gema de nacimiento de febrero y una de las más fáciles de reconocer por su color violeta, que puede ir desde lila suave hasta morado profundo. Es una gema clásica: combina bien con muchos estilos y, al mismo tiempo, tiene una historia interesante detrás de su nombre.

Un color que cambia con la luz
Parte del encanto de la amatista es que no se ve igual en todas partes: en luz natural suele verse más fresca, y en luz interior puede sentirse más cálida. Por eso, cuando eliges una amatista, vale la pena verla en más de un tipo de iluminación para entender bien su tono. (GIA también describe su rango de color de lila a morado profundo.)

De dónde viene su nombre y qué significa
El nombre “amatista” viene del griego amethystos, que se asocia con “no intoxicado” o “remedio contra la embriaguez”. En la antigüedad existía la creencia de que ayudaba a mantener la mente clara y evitar excesos; de ahí nace gran parte de su significado tradicional.
Su historia: de símbolo antiguo a gema favorita
La amatista ha sido apreciada “por milenios”, y durante mucho tiempo fue vista como una gema especial (incluso aparece en historias y referencias antiguas). En el mundo de la joyería también se volvió muy popular entre familias reales y figuras históricas, y hoy sigue siendo una elección muy querida por su color y versatilidad.
Dónde se encuentra en el mundo
La amatista se encuentra en varias regiones, pero hay un dato interesante: Rusia fue una fuente principal hasta el siglo XIX, cuando se descubrieron grandes depósitos en Brasil. Hoy, algunas de las fuentes más importantes están en África y Sudamérica; Brasil sigue siendo un proveedor relevante. También hay minas conocidas en lugares como Bolivia, Zambia y hasta en Arizona (EE. UU.).

Qué tan resistente es y cómo cuidarla (rápido)
En la escala de Mohs, la amatista tiene dureza 7. Eso significa que se puede usar en joyería de diario, pero con cuidados normales: con el tiempo puede mostrar desgaste y a veces requiere repulido.
Para cuidarla bien:
-
Límpiala con agua tibia y jabón suave (un cepillo suave ayuda).
-
Evita vapor y calor directo.
-
Evita cambios bruscos de temperatura (pueden causarle fracturas).
-
Exposición muy prolongada a luz intensa puede afectar el color en algunos casos.
